
Las obras exteriores y los esfuerzos de la ascesis son medios y no fines sn sí mismos. No tienen valor mas que cuando nos conducen a nuestro fin y contribuyen expresamente a él. Es necesario que no ocupen vuestro pensamiento como si se tratara de cosas importantes. Las cosas esenciales son nuestros sentimientos y nuestra disposición interiores. Volved hacia ese lado toda vuestra atención una vez que hayáis establecido vuestra regla de vida exterior.
Pensad lo menos posible en los esfuerzos ascéticos exteriores. Aunque sean necesarios son solo el andamiaje en el interior del cual se eleva la construcción, no son la construcción en sí misma. La construcción está en el corazón. Llevad toda vuestra atención entonces sobre lo que sucede en vuestro corazón.
Teofano El Recluso.