Cómo practicar la oración de Jesús

1- Es util comenzar con un rato de relajación. Podemos utilizar cualquiera de estos dos métodos o algún otro si lo preferimos:

  • Siéntate cómodamente, considera que El Señor Jesús, que siendo Dios es omnipresente, está ahí contigo. Simplemente relájate con Él recordando, considerando, que está ahí contigo aunque no le puedas percibir. Si quieres puedes decirle algo mentalmente de vez en cuando. Si te distraes y comienzas a divagar vuelve a la consideración de que Jesús esta ahí contigo y permanece ahí en su presencia relajándote con ÉL.

  • Si el método anterior te resulta difícil porque los pensamientos no te dejan tomar conciencia de la presencia del Señor y te arrastran de un lado a otro sin permitirte relajarte puedes simplemente observar tu respiración. No hace falta que la manipules ni la fuerces. Simplemente obsérvala dirigiendo tu atención a ella y relájate.

2- Cuando sientas que estas suficientemente relajado, sabiendo que el Señor esta ahí escuchándote, comienza a repetir interiormente la oración «Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mi» dirigiendo la atención al sonido de las palabras según las vayamos pronunciando mentalmente. Conviene repetir la oración muy lentamente, dejando espacio entre frase y frase. Poco a poco iremos encontrando nuestro ritmo ideal en el que nos sintamos mas cómodos.

Cuando descubramos que nos hemos distraído o que estamos pronunciando la oración superficialmente mientras pensamos otras cosas simplemente volvemos a traer la atención a la oración. Para ello es útil recordar, tomar conciencia, de que EL Señor está ahí con nosotros escuchándonos. Se trata simplemente de pedirle su misericordia al Cristo omnipresente.