Hay dos formas de practicar esta oración: en quietud, dedicándonos a ella exclusivamente o mientras realizamos otras actividades. A continuación mencionaré algunas dificultades que podemos encontrar en su práctica y algunos remedios que nos pueden ayudar.
La principal dificultad que encontramos en la práctica de la oración de Jesús mientras estamos realizando otras actividades es la volatilidad de nuestra atención. Depende de cual sea el tipo de actividad que estemos realizando esta nos demandará un mayor o un menor grado de atención. Hay actividades en las que es inevitable que la oración pase a un segundo plano y se mantenga como un fondo. Otras actividades, como pasear, si que nos permitirán una mayor atención a la oración. En cualquiera de los casos, cuando descubramos que nos hemos distraído y que estamos divagando, o que estamos repitiendo la oración muy de fondo, mecánicamente, sin apenas atención, es útil tomar conciencia de que El Señor esta ahí con nosotros escuchándonos. Considerar que nos está escuchando nos pone en su presencia. En cuanto tomamos conciencia de esto nos es mucho mas fácil volver a la repetición de la plegaria de manera mas atenta y centrada.
En cuanto a las dificultades que podemos encontrar cuando nos dedicamos a repetir esta oración en quietud, entre las mas habituales están: la distracción de la oración ya sea por tensiones o sensaciones corporales u otros pensamientos o divagaciones. La repetición superficial y desatenta que pasa como a un segundo plano mientras otros pensamientos captan nuestra atención. También la imposibilidad de repetir la oración por dolores y fuertes tensiones corporales. Los siguientes consejos podrán sernos de ayuda sobre todo en la etapa ardua, antes de que la oración comience a dar sus frutos y se vuelva gozosa:
- Comenzar dedicando un tiempo a relajar el cuerpo y la mente. Esto es especialmente necesario si solemos experimentar molestias físicas durante la oración. También nos ayudará a repetir la oración de manera mas atenta y centrada. Podemos relajarnos atendiendo a la respiración o permanecer un rato en silencio relajándonos considerando por Fe que estamos ahí con El Señor. Este estado de relajamiento del cuerpo debemos tratar de mantenerlo durante todo el rato que dure la oración.
- Repetir la oración muy muy lentamente, diciendo lentamente cada palabra de la frase, aunque dejemos bastante espacio de tiempo entre palabra y palabra. Esto nos ayudará a mantenernos relajados y a distraernos con menor facilidad.
- Cuando descubramos que nos hemos distraído con divagaciones o que estamos repitiendo la frase mecánica y superficialmente recordar y tomar conciencia de que El Señor esta ahí con nosotros escuchándonos. Esto nos ayuda a ponernos en su presencia y a volver a la repetición de la plegaria de manera mas atenta y centrada.
- El uso de un rosario o un cordón de oración también puede ser de gran ayuda contra los pensamientos divagatorios, para mantener la atención centrada en la oración.
- Si nos cuesta mucho decir la frase completa podemos probar a repetir solamente el Nombre “Jesucristo”. Podemos alternar entre el nombre solo y la frase completa cuando nos sintamos aburridos o fatigados de repetir una de las dos formas.
- La actitud que debemos tener es la de “Solo quiero estar aquí con mi Señor pidiéndole su misericordia”, no debemos estar a la expectativa de que nos suceda nada. debemos desestimar las sensaciones corporales y las otras distracciones utilizando el consejo de recordar que El Señor esta ahí escuchándonos para volver a centrarnos en la oración cuando nos hayamos distraído.
